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Hackatones, concursos, prototipados y aplicaciones con soluciones reales

por manuchis. 2 comentarios

A raíz de una crítica sobre los hackatones, en general, y sobre el DAL que se celebró recientemente en varias ciudades de Latinoamérica, han surgido varios puntos que vengo tomando nota hace un tiempo respecto a esta nueva cultura de participación.

Como comentaba, DAL tuvo varias aplicaciones interesantes, y talvez como dice Sasaki, dificilmente las veamos en su versión final para ser usada. Lo mismo con BA Apps, que ayer se dieron a conocer los ganadores. De los cuales Bicicleta Buenos Aires y Parkando fueron los seleccionados y me deja pensando que ambos tienen que ver con mapas y movilidad.

El asunto es ¿qué incidencia puede tener este tipo de concursos a la innovación social?. Tal como hablaba ayer con gente de Gobierno Abierto del GCBA, es cierto que no se puede hacer un seguimiento de los proyectos, sino tan solo ellos intentan dar un soporte para ayudar a aquellas aplicaciones que puedan dar un salto y salir al mercado, o por lo menos estructurarse mejor y postular para una inversión real. Estamos asumiento entonces que hay una cultura de emprendedorismo detrás de este movimiento.

Pero ¿cómo mezclar el bien público con el modelo emprendedor? Por supuesto que es compatible y necesario, pero aquí la funcionalidad es crítica y el objeto de la aplicación debe tener como fin último el bien común. Por eso, creo que este tipo de empresas que comienzan a surgir tienen que ir de la mano con programas como Empresas B o por lo menos tener un gran sentido de responsabilidad social.

Volviendo al foco. Clay Johnson, director de Sunlight Labs, asegura que no hay que enfocarse en los concursos de aplicaciones sino en crear comunidad. Y de esto se desprende el segundo tema.
En general los concursos y hackatones en latinoamérica están orientados a un tipo de público, ya sea desarrolladores, sector público o diseñadores. Noviembre fué un més lleno de ellos y era notable que había muchos desarrolladores, muchos diseñadores o muchos especialistas. Pero nunca todos juntos.

Se que es muy dificil atraer a distintos públicos. Tuvimos la experiencia de CityCamp que fué fantástica en ese sentido, pero aún los urbanistas no entienden la importancia de una app, y los desarrolladores terminan desarrollando algo para un problema que suponen y del cual no tienen conocimiento. Y resulta que, de esta manera, la capacidad de innovación es mínima, ya que terminan copiando proyectos de afuera o bien no resuelven problemas de la comunidad.
También pasa al revés, en DAL había muchas necesidades desde ONGs y pocos desarrolladores que puedan tomarlo, pero lo peor fué que no había diseñadores (UI/UX), profesión que está en déficit en este país.

Entonces, ¿cómo convocar al resto? sin duda es un trabajo dificil, pero para eso, la comunidad tiene que abrirse. No es tan sencillo como armar una convocatoria por redes sociales. Hay que ir a buscar a las comunidades donde están y demostrarles de lo importante que es. Y para eso es un trabajo constante que hay que hacer todos los meses.

Por otro lado, falta una orientación hacia la innovación social. En Argentina, y creo que en el resto de Latinoamérica es similar, no tenemos cultura de innovación, y mucho menos en ámbitos más duros como en el de las ciencias informáticas. Por eso me parece escencial hacer un seguimiento, o bien entrenar a los participantes en capacidades de innovación.
Se pueden armar sesiones de problematización, o de brainstorming, hasta generar mapas complejos para analizar como afecta la idea al entorno al que será aplicada.
En general, los hackatones consisten en una presentación de idea, que es desprendida de una necesidad real o supuesta, y sin ningún tipo de análisis profundo se piensa en sus funcionalidades y luego se hace un diseño acorde mientras se la programa.
Con la excusa de que el tiempo es corto, y con el desconociemiento, se saltean procesos en donde la creatividad y la innovación real se fermenta. Y acá es donde luego vemos aplicaciones sencillas, que quedan en la nada. Ni hablar de modelo de negocios para que esa aplicación evolucione.

Y no quiero que se entienda esto como una crítica a la cultura del prototipado o de la actividad hacker, al contrario, me parece que es lo que falta. Hay una ausencia de metodología de prueba-error, de saltos creativos y de improvisación. Es lo que hace que los participantes vayan a lo seguro, a lo obvio.
Y me trae a duda entonces el sentido del hackatón y la metodología de premiación. Porque como se viene haciendo, con la excusa de motivar a los participantes, estos dejan de arriesgar. Como comentaba en mi post sobre SmartCityExpo, Esteve Almirall insistía con que la participación cívica debe ser por el bien mismo y no por un premio. Porque así se pierde, no solo el sentido de la cultura hacker sino tambien se genera una dependencia directa y nos olvidamos del procomún como situación emergente.

Resumiendo

Es necesario lograr una convocatoria más abierta para generar una interacción real y contundente, es necesario capacitar a los participantes en innovación social y fomentar la experimentación. Todo esto puede realizarse desde mejoras en los formatos de los eventos/concursos.
Las ideas por si solas no sirven, no generan innovación. Esto ya lo vengo comprobando desde que lancé 10.000ideas, proyecto que me parece fantástico justamente porque permite comprar exactamente eso.

“In other words, if your goal is teaching people to code software, to learn how to play with data, foster engagement, create community, spread tools or share knowledge as well as create some product like an app or a visualization, then I wouldn’t run a competition. Instead, I’d organize community events.”

Dice David Eaves

Aparte de las mejoras que se pueden hacer, hay que pensar el siguiente nivel. ¿Cómo hacer para que los resultantes de estos eventos tengan una integración útil y no quede en la nada? Waldo Jacquith le da importancia al modelo de negocios o bien a alguna forma de sostenibilidad, “de otra manera será solo un juguete que no hará nada para beneficiar a nadie”.
Talvez los gobiernos que organizan concursos deban continuar su desarrollo, pensando en cómo retribuir a los participantes que van a donar la aplicación (el procomún es esencial acá), tener inversores dispuestos a apoyarlos o bien tener un asesoramiento y apoyo para que esta aplicación evolucione, etc.

Por último quiero dejar en el tintero dos temas que serán parte de la agenda en 2013. Por un lado, este año todas las comunidades de openData están de acuerdo en que hay una gran incógnita respecto a quien le resulta útil toda esta información que se está liberando desde diversas instituciones. ¿Quién tiene acceso y para qué son útiles los datos abiertos?¿Realmente estamos generando algo de innovación o es solo una moda? que sin duda genera mejoras en varios sentidos.
El segundo tema es Internet of Things. Aún en latinoamérica está muy verde, en Europa ya empiezan a ver una ofuscación con el tema de los sensores ciudadanos, pero es importante que la comunidad se desarrolle y empecemos a fomentarlo en los hackatones y concursos.
Creo que solo con aplicaciones web y mobile no alcanza, hay que integrar y mejorar la oferta de objetos para ir hacia una verdadera SmartCity. Y por eso es que creamos el grupo IoT en Buenos Aires, para comenzar a forjar una comunidad en torno a los objetos.

Fuentes:

  • http://radar.oreilly.com/2011/08/app-contests-sustainability-usability.html
  • http://radar.oreilly.com/2011/07/app-outreach-and-sustainabilit.html
  • http://techpresident.com/news/wegov/23146/app-contest-or-not-app-contest
  • http://poikola.fi/apps-contests-everywhere/
  • http://davidsasaki.name/2012/12/on-hackathons-and-solutionism/
  • Foto de portada: http://www.yobinario.net/2012/12/hoy-comienza-desarrollando-america.html

Smart-everything: SmartCityExpo a tope

por manuchis. 1 comentario

La semana pasada se festejó lo que sería la convención más convocante sobre Ciudades Inteligentes, en Barcelona, que le ha puesto muchas fichas a este asunto.
En el SmartCityExpo han participado muchas ciudades del mundo. Desde Kansas, México, Córdoba, hasta Seuol, por solo nombrar algunas. En números, 7065 visitantes, 319 speakers, 82 paises, 1781 municipalidades.

La mayor expectativa sobre el evento era la presentación del CityProtocol, proyecto en el que varias ciudades vienen trabajando hace 6 meses y poco se sabía hasta ahora. Y poco se sigue sabiendo, porque ha sido la decepción del evento. El primer día nadie sabía muy bien de que se trataba, al final del evento nos había quedado claro que el proyecto es solo una intención de varias ciudades de ponerse de acuerdo en la implementación de políticas para las Smartcities, pero tampoco se sabe muy bien como funcionará esto. Y cuando digo varias ciudades Es que no son todas y llama la atención que falten algunas.

Las conferencias a las que he asistido fueron en general las que me interesaban a mi y casualmente no eran las más importantes para el evento, eso ya dejaba ver como priorizaban los contenidos. Además de la Smartcity Plaza junto con la zona de stands que era puramente comercial y un lugar donde se desangraba el concepto social de la vida en la ciudad a cambio de la idea de que la tecnología, en términos económicos y estadísticos, podría en algún futuro resolvernos la vida, el calentamiento global y la crisis.
Porque aquí en España, de lo único que se habla es de la crisis, y todos estamos preocupados, pero si gastamos muchos millones en sistemas inteligentes, vamos a ahorrar dinero. Un dinero que nunca tuvimos ni tendremos, en general es para todos por igual y esto no queda claro.
Como dijo Carlo Ratti en otra conferencia ayer, “esto se trata de ahorrar dinero, no de gastar más dinero”.

Otra cosa que se trasluce desde el evento en si, es que con la cantidad de sistemas de parking, de luces inteligentes y proyectos de recolección de basura que hay en oferta, es claro que todas las ciudades que se entusiasmen con la idea de incorporarlos a sus infraestructuras, en el futuro se encontrarán con la falta de soporte técnico, compatibilidad y entramado de los datos con los que se está trabajando.

En muchas ocasiones me he acercado a preguntar qué pasa con los datos que se genera, y la mayoría de las empresas me han respondido que “se integra perfectamente con la plataforma del ayuntamiento o donde se necesite” y claro, de APIs abiertas nadie hablaba.

“Entonces, ¿SmartCity es sobre tecnología?”, me ha preguntado Joaquin Braulio unos días después de la conferencia. Porque el gran tema es que por mas que ahorremos energía y tengamos sistemas hidráulicos de recolección de basura (lo he visto), las personas siguen consumiendo productos llenos de paquetes y papeles envoltorios, consumiendo agua embotellada y las empresas siguen pensando en RSE como forma de “hacer un bien a la sociedad”.
Está más que claro que una parte de las SmartCities tiene que ver con resiliencia y sostenibilidad como forma de ecosistemas, y no de “implantes tecnológicos”. No se resuelve ahorrando, se debe cambiar la cultura que hace 5000 años llevamos como costumbre de muchos malos hábitos.

Uno de los pocos items en que quedó como conclusión en el evento es la necesidad de reducir la huella de carbono. Bien! ¿No estamos hace años con eso? Pero parece que no han encontrado otro indicador más universal para medir el producto de esta tendencia. Y eso es un problema.
Y aquí la culpa es nuestra, donde los investigadores debemos profundizar más en indicadores y que no nos sigan vendiendo peras por manzanas. Creo que Boyd Cohen tiene un gran trabajo realizado en su SmartCity Wheel.

Movilidad + Urbanismo = Land use

El gran tema que aqueja a muchas ciudades, siendo una de ellas Buenos Aires, es lo que se conoce como Commuting, el viaje de tu casa al trabajo.
En Hong Kong por ejemplo se tarda 11 minutos, teniendo 10 millones de habitantes, pero en México DF se puede tardar hasta 4hs, en Buenos Aires 2hs con 3 millones de habitantes.
Eso no solo genera un gasto de energía grande, sino que también se considera que a partir de los 30 minutos de viaje se disminuye mucho la calidad de vida de las personas.

La clave según el estudio Gehl Architects, uno de los más avanzados en el tema urbanismo, es programar la densidad del uso del suelo -Land Use Density-. Porque según ellos “la movilidad es cuestión de comportamientos, las personas hacen lo que le conviene para llegar mejor de un punto al otro de una ciudad”.

En este sentido, Jlubljana (capital de Eslovenia) ha sido un caso de éxito en el SmartcityExpo. Talvez sorprendió porque nadie conocía la ciudad antes, pero vimos como varias políticas han sido benefactoras para el desarrollo de su ciudad y que ha sabido mezclarlo con implementación tecnológica. Proyectos como la prohibición de cualquier tipo de transporte motorizado en el centro de la ciudad con el servicio de biking, que a la vez usa una tarjeta llamada URBANA que sirve para todos los servicios incluyendo los containers de basura, etc.
Pero nuevamente vemos que este tipo de proyectos está funcionando muy bien en ciudades que son pequeñas, con solo 270.000 habitantes, tal como fué el caso de Curitiba en Latinoamérica.
Mientras que en Bogotá donde luego de 11 años, el Transmilenio, sistema de transporte BRT, sigue teniendo problemas y poca aceptación en algunos sectores de la sociedad.

Mike Lydon nos habló de las tácticas urbanas, de su importancia en el prototipado de soluciones (tal como la peatonalización de la calle Broadway en NYC) para testear nuevas soluciones y generar estos cambios en la densidad del uso del suelo. Al mismo tiempo, esto incentiva a la participación y al compromiso ciudadano. ¿Cómo hacer que la gente se enamore de tu ciudad? El ejemplo de Grand Rapids Lip Dub es muy bueno.



“Corresponsabilidad compartida” es el concepto primordial para las ciudades si queremos que estan sean inteligentes, dijo Claudio Orrego Larraín el ex-intendente de Peñalolen (chile) y me pareció interesante. Otra forma de participación entre los diferentes sectores sociales.

Respecto a la capacidad de los gobiernos de hacer frente a las nuevas tendencias y al prototipado, New Urban Mechanics de la ciudad de Boston es una respuesta interesante. Un centro desarrollado para experimentar, y desarrollar aplicaciones que den respuesta a necesidades de los ciudadanos sin ver un riesgo político alto, y al mismo tiempo disminuir el riesgo de los emprendedores ya que “cuando están mal conectados con las personas indicadas, el riesgo aumenta”. Por eso esta unidad gubernamental ayuda a conectar a la gente que tiene ideas, con las que puedan realizarlas y con quien tiene ganas de participar en una mejor ciudadanía.

Internet of Things y Open Data

La gran pregunta es ¿Qué hacer con los datos?. Por un lado hay un gran número de nuevos servicios disponibles, pero tenemos un déficit presupuestario. ¿Cómo podemos ser eficientes en el manejo de los datos?.
Por otro lado Andreas Lykke-Olesen nos dijo, “tenemos muchos datos sobre quienes van en auto, en que horas lo hacen, qué caminos toman, etc. pero no sabemos los argumentos por los cuales las personas cambiarían sus hábitos”.

El miercoles pasado, con el grupo de IoT Madrid discutimos, a raíz de SmartCityExpo, ¿cómo se puede innovar usando tecnología pero sin depender de esta?. Es decir, ¿cómo cambiar los comportamientos de las personas y como actuar sobre la masa urbana de forma efectiva?.
Mi postura fué que si realmente queremos cambiar el comportamiento de las personas, debemos trabajar sobre los valores de las mismas. Y para modificar los valores y sus hábitos, se trata de que experimenten esos cambios. Por eso es importante la cultura del prototipado, pero al mismo tiempo tener en cuenta que las personas no cambian su parecer por tener más datos que nos digan que es lógico cambiar, sino que realmente “experienciarlo” y para eso hay que acudir a la creatividad y no a la tecnología. Aún hoy seguimos metaforizando procesos analógicos sobre los digitales, y dudo que como humanidad podamos salir de este paradigma.
Entonces, ¿vale la pena gastar millones en super sistemas o podemos innovar correctamente y hacer que las personas modifiquen su actuar para hacer ciudades más resilientes? Por ejemplo, disminuir la cantidad de basura, cambiar habitos de movilidad, etc.

Otro tema de importancia, son los nuevos objetos que se conectan (IoT o M2M) ¿Cómo hacer para conectarlos a todos? Aún no tenemos un protocolo que permita conectar diferentes dispositivos unos con otros. Talvez IPv6 será lo que permita que todos los objetos tengan una conexión única, pero no parece muy eficiente. Ni hablar del cableado, sino miren este ejempo de SmartHome.
Carlo Ratti, de SenseableCity Lab del MIT, nos dice “Todo será un sensor” y donde debemos hacer foto es cómo estos sensores conectarán con las personas. Él habló de IoToP (Internet of Things of People) y Rob Mcintosh nos contó de Metacity Interface, dos formas de repensar los ámbitos públicos, privados y personales. Hay demasiadas capas funcionando al mismo nivel, y hay que pensar cómo la tecnología reforma los espacios.
Cisco, por su lado, presenta Internet of Everything, como un ecosistema donde todo se conecta a través de una conexión distribuida, alegando que la centralización y el Cloud computing ya no son una opción.



El tercer problema de IoT es el real-time sensing. Muchos objetos pueden generar datos y almacenarlos, pero el gran reto es la respuesta inmediata, y por eso no podemos depender de conexiones a internet o a otros dispositivos. Por suerte con los nuevos dispositivos de Nanode o Raspberry pi, hay nuevas opciones para prototipar estos objetos. Este es otro argumento por el cual el Cloud computing no sería la respuesta.

Finalmente Alexandra Deschamps-Sonsino, de IoT London, quien a proposito tiene un hermoso proyecto de IoT Good Night Lamp, reflexionó acerca de lo inteligente (smartness). Y nos dijo que lo inteligente tiene que ver con el contexto, pues no todo es inteligente en todos los sentidos. Entonces ¿por qué no pensar en una inteligencia temporal?


En mi opinión, hay que comenzar a darle potencia a nuevos proyectos de IoT y trabajar en nuevos protocolos para que estos puedan unirse unos con otros. Así como funcionan redes como COSM, plataformas openSource donde se puedan recolectar y usar datos entre todos los ciudadanos. Grandes proyectos actuales son el Air Quality Egg o Smart Citizen.
Porque así como las computadoras llegaron a las casas, IoT será el nuevo paradigma para todos. Y si aún no lo parece, en 1984 el New York Times decía que las computadoras personales iban a ser un fracaso…

Ciudad como plataforma

Ya lo hemos escuchado varias veces, pero el concepto sigue siendo la clave. Y tiene que ver con abrir las puertas a un nuevo concepto de ciudad, donde el poder ya no está centralizado.
“Hemos podido comprobar que el reto no esta en las tecnologias, sino en los aspectos organizativos, de gestion y culturales”, dijeron en el cierre del evento. Y es que están todos preocupados porque por primera vez se piensa que para lograr una SmartCity hay que colaborar entre los 3 sectores.
Y el gran problema es, ¿quién representa a la comunidad? ¿Quién representa a las ciudades?, lo cierto es que “los barrios cambian, nos gusta o no” y hay que estar a la altura.

mind the gap

Esteve Almirall nos dejó una reflexión interesante. Hasta ahora, todos los concursos de participación y de aplicaciones desde los gobiernos premian la mejor propuesta, dan recompensas por ello y motivan a través de la competencia, como si fuera que las personas no queremos mejorar nuestra propia ciudad. Esta idea debe cambiar y el valor de la participación en la construcción de las ciudades debe ser toda nuestra motivación. Pero esto va a suceder solo cuando los gobiernos sean realmente abiertos. Mientras tanto, el proyecto Adopt a Hydrant es un buen ejemplo realizado desde el New Urban Mechanics de Boston donde cada ciudadano se hace cargo del problema, que es de todos.

Business vs. Urbanism Smartcities

Volviendo al tema de fondo, ¿cómo vamos a alimentar energéticamente todos estos sistemas? Creo que estamos lejos de una respuesta para eso, las energías renovables son parte de la respuesta, pero la descentralización total es inminente y ahí es cuando los gobiernos centrales van a perder el poder y donde los sistemas super inteligentes manejados desde un panel, no tienen tanto sentido.
Aquí es donde yo creo que la idea de trabajo en redes interconectadas, donde se pierden los límites, donde se descentraliza el poder a causa de que todos necesitamos del otro para alimentar y subsistir se deja ver como un resultado obvio. Todos colaboraremos aportando datos de nuestros propios sensores, todos brindaremos energía a los sistemas eléctricos desde nuestros paneles solares, todos decidiremos qué futuro queremos en nuestra ciudades y estaremos obligados a ellos, con lo cual los ciudadanos inteligentes (smart citizens) tienen que despertar.
La energía nuclear, modelos de control como los de IBM, son modelos antiguos de centralización de energía e información que tienen su días contados.

Creo esencial trabajar en un City Protocol serio, en donde se asegure la libertad de los datos y su privacidad protegida. Pero ahora estamos en crisis donde se quiere controlar internet y el auge de la video-vigilancia hace ruido por todos lados, pero es solo latigasos del sistema que se ahoga en sus propios medios. iCity Project o CitySDK son algunas aproximaciones que parecen más interesantes en un primer momento.
El viernes pasado, realizamos con el grúpo IoT Barcelona un WalkShop. Una caminata ideada por Adam Greenfield para hablar sobre temas de seguridad y open data mientras se recorren las ciudades.
Hemos visto varios proyectos de “smartcity” que se intentaron implementar en la ciudad como prototipos, edificios inteligentes, sistemas de identificación entre otros no han sido más que un fiasco que por falta de presupuesto o fallas en su implementación, la mitad de ellos no están funcionales o presentan muchas fallas estructurales.
Entonces, ¿como podemos estar tan seguros de algo que cuesta demasiado dinero, sobretodo en tiempos de crisis; tiene un gran costo político y, por sobre todo, un costo social en donde el concepto de espacio público, bienes públicos y bienes comunes se ve afectado por estas nuevas capas tecnológicas?


Lo curioso de todo esto, es que Adam ya había adelantado mucho de este tipo de problemas y es evidente que todos estos gurúes de las SmartCities olvidaron leer Everyware: The Dawning Age of Ubiquitous Computing y ya pasaron 6 años de su publicación.
Es el momento de los consultores y especialistas nos reunamos y empecemos a trabajar enserio, porque parece que en otros ámbitos hay mucha intención pero están lejos de lograr algo que funcione. El tiempo es tirano.
Pablo Sanchez Chillón ha tenido una primer iniciativa abriendo un grupo de LinkedIn para discutir estos asuntos, pero todas las reuniones de comunidades en las ciudades son buenas para comenzar a trabajar. Es por eso que fomentamos realizar IoT Meetups o CityCamps para interconectar las experiencias y visiones.

Notas

Algunas soluciones que china quiere comenzar a trabajar, y que me parecen bastante más inteligentes.
Algo más sobre IoT como cambio social.
Nota sobre el evento New Cities Summit, que me parece que tiene mucho material relacionado. Y que me hace pensar que deberíamos buscar nuevas opiniones o bien, aceptar que estamos estancados.

Otras notas de amigos respecto al SmartCityExpo

Smart Citizens in the Data Metropolis, por Mara Balestrini.
It’s About the People, Stupid, por Boyd Cohen.
Le citta’, la City Protocol Society e la corsa al Far West, por Claudio Forghieri.
3 Problems With ‘City Protocol Society’, por Boyd Cohen.
Smart Open Cities? Thoughts from the Smart City Expo, por Julia Lopez Ventura.

buzz lightyear smart city

Desafíos para la industria (algunos gráficos que capturé)














New Aesthetic: Arte y tecnología más juntos que nunca

por manuchis. 0 comentario

new aesthetics
Hace tiempo que no vemos nuevas teorías en el arte, y mucho menos mezclados con tecnología. Luego del NET art y el glitch nacidos en las primeras décadas de la informática, pareciera que las “nuevas tecnologías” han invadido las artes y se ha convertido casi en un paradigma.
Aún así, las teorías fueron pocas. Esa separación entre el arte y la tecnología se mantiene ciertamente distante.

Pero así como William Morris se negaba a la imprenta como tecnología, en la actualidad también hay quienes se niegan a aceptar esta separación entre lo que el hombre puede hacer y lo que las máquinas “dan”. El movimiento “New Aesthetics” tiene que ver con eso. Incluso podría denominarlo como el Art Nouveau de nuestra era. O incluso el nuevo Bauhaus.

El movimiento New Aesthetics (que no sabría como traducir al español sin caer en “nueva estética” por ser demasiado literal) se obsesiona por una visión computacional y en el procesamiento de datos. Nada nuevo en términos. Pero que curiosamente todos los teóricos comienzan a darle forma, no a través de un movimiento, sino de un Tumblr armado por James Bridle que intenta definirlo en una serie de micropost. Lo cual de por si ya es curioso.
En términos estéticos, la forma de definir el New Aesthetics es “ver como lo vería un dispositivo”. En “cristiano” sería como ver a través del casco de Robocop o Google Glass. Pero no hablamos solo de realidad aumentada, la visión de los dispositivos está en un mapa, en un render o en información dura.
Hasta ahora, el movimiento no tiene una estética predefinida, y eso lo hace que sea tan complejo. Talvez reconocemos el futurismo o el constructivismo por sus formas tan definidas, pero otros movimientos como el Dadá tenían un manifiesto sin definirse estéticamente. En este caso es lo mismo.

Si bien Bridle aclara que no es un movimiento, ya que solo es “reunir lo que hay por ahí”, una vez que se define es probable que se transforme en una guía para la creación. No se puede resumir en un manifiesto, es una colección de “agregadores” (tumblr, twitter, etc) que permite la colaboración para crear este conjunto de imágenes.

Todo esto se trata, en algún punto de Internet of things, es decir, los objetos conectados. Y según Greg Borenstein New Aesthetics tiene una relación íntima con la Ontologia orientada a los objetos. Aquel estudio filosófico de la existencia misma de los objetos. O como dice Ian Bogost, es lo que concierne a la experiencia de los objetos.
En ese sentido, creo que la apreciación de Slavoj Zizek respecto a la Realidad de lo virtual es una forma más filosófica de abordar esta misma problemática, contraponiendo el concepto de Realidad Virtual con la idea de que lo virtual modifica la realidad continuamente.

Mientras tanto, Ian Bogost usa el término Carpentry ( Viene del termino Carpentered: hacer, terminar, o reparar elementos de madera) para referirse a la práctica de hacer cosas que especulan como los objetos entienden su propio mundo. Si bien la definición de la palabra se refiere a objetos con madera, él se refiere específicamente a los objetos hecho a mano, sin ser exclusivamente de este material. Probablemente relacionado al prototipado.
Y en ese sentido, podemos creer que New Aesthetics confía en los productos de corta duración, en su obsolescencia y por lo tanto en la curiosidad de la creación constante. Un meme de los objetos.

Para terminar de entender qué es (lo cual resulta bastante dificil por esta falta de definición) podemos decir que New Aesthetic es un producto de la cultura moderna conectada. Es una “teoría de los objetos” aplicada al arte, un concepto compartido por la naturaleza de las redes. Podríamos decir, una inteligencia colectiva, difusa, abierta.

Es lo digital chocando con el mundo físico. Es interface.

Una imagen de google maps, un código QR en un afiche, pixels impresos, tipografías digitales en papel, información procesada, información sin procesar, visualizaciones, glitch, imágenes satelitales, imágenes del espacio, vestidos impresos, leds que responden a sensores, 8-bits, atompunk, steampunk, cyberpunk, pixelpunk…. Pero son solo imágenes? Nicolas nova intenta ir un poco más allá creando lenguajes por robots.

Les dejo una charla en donde Bridle intenta explicarlo…

Pueden buscar o agregar nuevas imágenes al movimiento en tumblr usando el tag New Aesthetics.

Links de referencia

Foto de la portada vía Flickr.

Por qué Google Glass no es el futuro?

por manuchis. 0 comentario

Hace unas semanas google sacó a la luz el proyecto Glass, que tiene como principio “que la tecnologia trabaje para nosotros”. Lindo argumento, pero me siento en los 70s.
El proyecto se lanzó junto a un video que muestra un dispositivo en forma de anteojos que nos muestra información en tiempo real, geolocalizada y con aparente inteligencia artificial, pero eso no queda muy claro.
En primer lugar, deberíamos aceptar que este show del que todo el mundo habló, y que sinceramente no se por qué replican este tipo de cosas sin sentido hasta el punto que yo tenga que escribir, responde a una necesidad económica y no tecnológica. Google es una maquina de fabricar productos que no funcionan alegando ser lo nunca antes visto y gracias a eso intenta mantener el valor de sus acciones. Demostrando que estan trabajando en algo nuevo y que la empresa vale. Y Glass es el peor ejemplo, porque hablando enserio no hay nada nuevo.

Respecto del dispositivo, muchos ya habrán visto las parodias al respecto. Tambien salió una nota en FastCo argumentando que debería ser un proyecto openSource para que los anteojos puedan ser diseñados por gente de la moda y asi tendria exito. Ok, entiendo el punto de pensar en los usuarios, pero aún dudo si la nota era enserio o una ironía. De todas maneras, no hay necesidad de usar unos anteojos si podrían ser unos lentes de contacto, por ejemplo. Pero calculo que sería menos creíble.

Como plantea Adam Greenfield en Everyware, el futuro es lo que llamamos la era Post-PC, donde ya no habrá una interface, una relacion humano-objeto. Sino que todos los objetos con los que interactuamos diariamente podrán brindar información e interconectarse. Desde ese punto de vista, Google insiste en que debe haber un intermediario, que en vez de ser una PC, una tablet, o un movil, son una pantalla de vidrio. Es decir, es un celular a 1cm de la cara.
Puedo pensar que el mombre Glass deriba en que se van a concentrar en llevar interfaces a vidrios y no solo en el tema de los anteojos. Sería lo más interesante, pero no tenemos pruebas de que asi sea.

Otro de los puntos negativos, así como se plantea en algunas parodias que encontré en Youtube, es la privacidad del usuario. No solo por conocer el historial de Google y casi cualquier empresa de internet, podemos esperar que un sistema asi, no solo nos brinde información basura o indeseada, sino que tambien recopile información de la que no estamos de acuerdo.
El mejor ejemplo de esto es el 3er capítulo de la serie Blac Mirror, la cual cuenta qué pasaría si recordamos todo en la vida.

Entonces, unos anteojos que nos brinden información conectada a la red, no solo sería molesto (quien querria tener anteojos todo el tiempo si no los necesita? Para algo me opere los ojos), obstructivo, distractivo e intrusivo. Tambien sería absurdo, en vez de pensar sistemas en donde los objetos por si solo brinden esa informacíon y no tener que estar portando más dispositivos.
Estamos llegando a un limite en donde ya no soportamos tener tantos dispositivos que nos vamos a cansar y vamos a entender que la verdadera evolución es despejarnos de todos los objetos y que la misma arquitectura y mobiliario sea la que nos sirva de interacción. Ubiquity, entendido como la omnipresencia o el estar en todas partes, es mucho mas que portar un dispositivo.
No quiero entrara en detalle respecto a este tipo de tecnologias, sus problemáticas son planteadas en los últimos 10 años con gran entusiasmo por muchos teóricos y aún falta un tiempo en ser implementado.

“El sistema ideal sería uno que fuera imperceptible hasta que lo requerimos en el que el foco del usuario no está en la herramienta en si pero en lo que intenta hacer con ella” dice Adam Greenfield en su libro.

Mark Weiser y John Seely Brown, investigadores de interfaces y tecnologias del futuro (en los años 80), hablaban de “tecnologias calmas” en donde estudian las interacciones del futuro y explicitamente dejan fuera el reconocimiento de voz argumentando que requiere prestar mucha atención. Algo de lo que el proyecto Glass se vale mucho, generando lo que se llama atención periférica.

Entonces tratemos de pensar qué utilidad real tiene esto. No me parece mal que las empresas traten de innovar, me molesta que le den tanta a importancia a cosas que sabemos que no tiene futuro, como fué con Google Wave o Google+. Hay muchos investigadores trabajando en proyectos mucho más avanzados, no tiene sentido llenarnos de información de este tipo. Que al final es para conveniencia de la empresa y no para el usuario final.

Los códigos QR, llegaron para quedarse?

por manuchis. 0 comentario

qr codeA raíz de esta nota, hoy surgió el tema de los QR code. Es algo que está de moda y lo usan hasta en los lugares más impensados. Y me han llegado muchos pedidos para desarrollar proyectos, incluso escuché cosas como “tenemos que hacer cosas con códigos QR, no sabemos qué”. Seguramente lo vieron en Youtube, como todo.

Pero volviendo al tema de la nota, quiero explicar un poco la situación al día de hoy y por qué pienso que finalmente, esta tecnología está encontrando su lugar.
Uno de los hechos más denotados de la situación es que se está usando para todo, y eso tiene dos puntos a favor. Por un lado hace que la plataforma se prueba y encuentre su lugar en el mercado y por el otro genera aceptación.

La tecnología funciona de una forma muy particular en la sociedad, probablemente tenga un nombre más científico pero yo lo llamo arribo por escalas.
Una innovación se genera o se descubre y es probado primero en un laboratorio. Luego de un tiempo se prueba en pocos casos, luego queda olvidado, luego se vuelve a probar y así hasta abarcar grandes mercados.

Lo que suele suceder con la tecnología es que no se dan las condiciones para que se instaure instantáneamente. Por un lado hay un tema económico, hay que amortizar la producción. Luego está los límites técnicos, en este caso los smartphones con cámara tuvieron que ser algo común para darle una verdadera aplicación.
Como interface, el QRcode plantea al igual que la Realidad Aumentada, dos conceptos a los que la mayoría de la sociedad no está acostumbrada. Las capas virtuales de la realidad, aquellas conviven sobre lo que vivimos día a día y nos da información extra respecto a la que percibimos. Y lo que se llama identificación de objetos o blogjets, es decir que los objetos tienen una identidad propia que nos permite reconocerlos como tales y que realizan acciones independientemente de nosotros.

Volviendo a mi idea principal, esta tecnología aún está posicionandose, y es por eso que vemos campañas absurdas y su uso indiscriminado (tal como ejemplifica la nota de Ochman). Pero creo yo que es parte de un proceso que hace evolucionar y confirmar su utilidad.

Hay mucha gente apostando por ellos, desde plataformas especializadas como Scanlife, medios de pago y creativos que intentan incorporarlo a su marca lo antes posible.
Como yo siempre digo, este tipo de métodos digitales no son siempre seguros, descreo fervientemente en la privacidad tecnológica. Pero lo que si me parece importante es que la sociedad está dando un giro importante en la concepción de la realidad, el espacio público, la privacidad y el uso de los elementos que nos rodean en más de un plano.
Si hay algo que nos está acercando a la ciencia ficción es esto, por más tonto que parezca un cuadradito en blanco y negro. En el transfondo conceptual y cultural se está instaurando no solo una nueva forma de ver el mundo, sino que se abren infinitas posibilidades de ver una misma realidad.

Fotos vía Flickr

Caffé pagato, una forma de trueque

por manuchis. 1 comentario

jonathan's cardEn realidad no es trueque propiamente dicho, pero es una gran idea. El Caffé pagato es una costumbre en Italia, y consiste en que una persona puede pagar por adelantado 1, 3 o la cantidad que quiera de cafe para quien luego quiera consumirlos. Es así que uno puede ir a un bar y encontrarse que alguien ya pagó por tu café. Por supuesto, suele haber personas que en ese momento no tiene dinero para pagar su café entonces van en busca de un café pagato.
De esta manera se desarrolla un intercambio entre quienes donan cafe y quienes lo reciben en una relación de mutua confianza social.

Bajo este mismo concepto, Jonathan Stark pensó hacer lo mismo con su tarjeta Starbucks (en Estados Unidos y otros países, la empresa tiene tarjetas prepagas para comprar café). Uno podía imprimir su tarjeta e ir al starbucks para comprar con ella un café. Luego, si quería podía donar a la cuenta la cantidad de dinero necesaria, así el próximo se encontraba con crédito para poder comprar su café.

A mi me parece una idea genial y este tipo de situaciones se viene dando muy seguido, en la búsqueda de una confianza entre las personas. Pero parece que no a todos les pareció simpático este experimento y comenzaron a denunciarlo como fraude. La empresa se vió obligada a cancelar la tarjeta.
Durante el mes que este proyecto funcionó, se compraron más de 500 cafés y se gastaron aproximadamente U$S8.000.

Lo que sucedió es que un tal Sam Odio (es su apellido, aunque suene extraño) demostró que a través de una aplicación podría usar ese dinero con otros fines y sustrajo U$S625 (que luego habría devuelto, ya que era solo un experimento).

Me recuerda una frase que leí ayer de un paper que publicó Adam Greenfield hace unos años. “Una extensión es una amputación” y se refiere a que cualquier objeto que se inserte en la vida de las personas puede significar una limitación. Si bien es muy general, yo interpreto que al darle la libertad a las personas, atenta contra el imaginario de “seguridad” que tienen las personas respecto a los métodos de pago.

Por un lado, vemos una búsqueda constante de encontrar diferentes formas de intercambiar bienes a través de medios digitales y por otro lado, según lo veo yo, tenemos un gran problema que es ( en teoría ) imposible de esquivar. Y es que cualquier medio informático es potencialmente inseguro, y puede fallar.
Es interesante que se puedan hacer este tipo de experimentos en la vida real, pero sigo pensando en que va a ser muy difícil lograr un sistema realmente seguro. Aún no podemos salir de la tarjeta magnética como sistema seguro.
Incluso los bancos siguen implementando medidas contra fraudes (tarjetas de coordenadas, generadores de códigos únicos, etc). Y mientras tanto, se siguen probando sistemas como QR codes o NFC para su futura implementación.

Más allá de las innovaciones tecnológicas, veo que hay un problema social que es la confianza y la sinceridad en el intercambio de bienes. Todos los sistemas funcionan hasta que alguien intenta romperlo, y no suele ser tan difícil.

Vía GOOD

Mappeando con Kinect

por manuchis. 0 comentario

tecnología kinectUn post un poco fuera de lo común en mi blog (bueno ya no se qué es lo común) porque quiero mencionar al trabajo que hicieron dos grandes amigos en el último TDI. Se trata de Pixel Perez (menudo nombre eligieron), y se trata de Manuel Palenque y Alex Dogrush que se juntaron en Mendoza un tiempo antes de ir al festival, en Neuquén, a jugar con el Kinect.
Kinect, por si no están enterados, es ese dispositivo loco que sacó Microsoft para la xbox que tiene una cámara 3D y permite pasar datos de profundidad para usarlos a gusto. La gracia es que hackearon el kinect y ese dispositivo está disponible para usarse en cualquier plataforma. Pueden ver su funcionamiento en la imagen que ilustra este post.